MARTES, 20 de septiembre,2011
Lunes de carrozas, Oviedo festivo, pero como aplicados alumnos centrémonos en la calle Roma. Han llegado nuevos alumnos cpmo compañeros de curso, a los que incorporamos de inmediato. Es tiempo de presentaciones. Eva nos lo pone fácil, ¿con qué objeto os identificaríais?. Van desfilando utensilios que, pensándolo bien todos resultan de lo más práctico: unas gafas, goma para el cabello, un balón, una botella de H2O, el reloj (no nos olvidamos de lo que nos cuesta hoy el tiempo) y también cabida para el glamour, que nos lo aporta Cristina( su magnífico sentido del humor trae desde Filipinas los zapatos de Imelda). Repasamos la teoría vista hasta la llegada de los nuevos incorporados. Y eñl resto del grupo también refresca la memoria: el huerto, la línea de la vida, la zona de confort, el DAFO y el triángulo de la competencia vuelven para situarnos en el de la intervención sociocultural.Volvemos a desenrrollar los murales para seguir analizando la realidad. Ponemos a trabajar la creatividad, las manualidades y la motricidad fina, y sobre todo y muy importante elegir lo más representativo de la tormenta de ideas del grupo.De pronto, la profe lanza una pregunta, ¿ qué prefieres ser caballo o caballero? Voy a ser sincera, por un momento me obligó a pensar un poco más de lo esperado. Suena la campana,, sobre todo la de mi estómago reclamando la merienda. Vuelta a la sala de ordenadores y suena un nuevo término: VAK, ya veremos que aprendemos y percibimos.
De nuevo a desenrrollar los pergaminos de la vida: desfilan la frescura de los primeros años de adolescencia, la madurez de las edades más adultas, con Miguel paseándose por la curva de la vida.. Pero de pronto Cristina, nos vuelve a poner la nota de humor, tan necesario, y la idea de culto al cuerpo queda desarmada con la aparición en escena de los polvorones La Estepeña, que vuelven a casa por Navidad. Programemos, participando en un viaja a León, un taller de madera y un programa para sensibilizarnos sobre el alcohol ( no debemos olvidar que este elemento líquido y tan calórico, puede desarmar los cimientos de algo tan hermoso como es la convivencia entre las personas. Esto sigue siendo un no parar, y para no dormirse en los laureles, nos situamos frente a la pared. Unas sencillas marcas de color en nuestra cara, que pinta Eva, sirven para comprender que la comunicación gestual no es tan difícil como la pintan. Fdo., Carmen
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