lunes, 26 de septiembre de 2011

Columna Martes 20 de septiembre


MARTES 20 DE SEPTIEMBRE

Vísperas de San Mateo, en un rinconcito de Oviedo.
Tarde soleada, vacía de amenazas.
Ganas de saber hacer, y búsqueda del ser.

Parece ser que todo el grupo grande tiene un hermano gemelo vagando por el cosmos, así que, comenzamos la  tarde  sintonizando coordenadas y posiciones de seres afines al grupo,  de esos que suelen ser de color verde y que viajan en naves espaciales. De ésta manera contactamos  con Lara, una personita recién llegada a nuestras tardes y que, por lo que parece,  también tiene mucho que aportarnos.

Refrescamos un poco la memoria con la columna del día anterior que escribió Carmen… y ha de decirse, que si bien intentó convencernos de que no era un buen escrito, nos dejó el listón bien alto en cuanto a su narrativa… y así, comprobamos que, de verdad, es una persona que se nutre de los libros.

Para que Lara pudiera subirse rápidamente a nuestra nave y comenzar el viaje, Evita nos hizo un repaso exprés de los contenidos que ya habíamos visto desde el inicio del curso. Una vez puestos en materia, nos pusimos manos a la obra… o al programa, según prefieran.

¿Qué? ¿Por qué? ¿Para quién? ¿Por quién? ¿Cuándo? ¿Para qué? ¿El qué? ¿Con qué?
Ocho  preguntas y muchísimas respuestas…
La idea de viajar a  León, las habilidades para realizar un taller de madera o la intención de sensibilizar sobre el consumo del alcohol, se concretaron por fin en una serie de actividades específicas destinadas, una vez  más, a favorecer el bienestar de las demás personas.

Y, como bien estamos aprendiendo, para poder ayudar a los demás, primero hay que ayudarse y conocerse a uno mismo, pero para eso, hay que cosechar… entonces, volvimos al huerto. Algunos para plantar, y otros para regar nuestras semillas y verificar la fortaleza de las plántulas y su proceso de crecimiento.

Es cierto que somos gente con inquietudes y no paramos de pensar y reflexionar, por lo que, de vez en cuando, necesitamos un poco de aire fresco. Atenta a esta necesidad grupal,  Eva nos planteó que saliéramos al patio, bajo la consigna de “hacer lo que nos diera la gana durante 15 minutos”. Y eso hicimos.

La tarea prometía.
La tarde acompañaba.
Las ganas aumentaban,
Y las percepciones afloraban.

Lo más sorprendente de la actividad, fue su análisis, ya que al realizarlo, nos dimos cuenta de que vivimos en función de los sentidos y pudimos reconocer de qué manera nosotros mismos percibimos la realidad y la aprehendemos.
Cuando creíamos haber encontrado un sentido a algo, una vez más llegó Eva para romper todos nuestros esquemas y nos preguntó:

“¿Cómo vemos el mundo?”

Lo primero que se me ocurrió, fue la palabra “dormidos”… porque muchas veces, abrir los sentidos duele, y cuando somos seres humanos, preferimos no saber de qué se trata lo que sentimos, y creo que, es justamente por ello, por lo que ésta tarde elegimos ser marcianos.

Y tanta reflexión sobre el sentir de la humanidad, para no entender nada y venir a enterarnos de que en Dubay hay gente muy  guay que se compra islas hechas a medida con la misma facilidad con que se lavan la cara por las mañanas…

Si vivimos en función de lo que percibimos…
¿Por qué actuamos tan reprimidos?
Entre tanto pensar y pensar, decidimos actuar.
Para plantear  y responder tantas dudas, intentamos crear nuestro blog… y aunque el nombre que elegimos ya existía, no nos desanimamus ni se frustró nuestra perseverancia.

Seguimos avanzando y, hacia el final de la tarde, tuvimos que encontrar un culpable.
No sé si fue una alegoría a la noche de los fuegos, pero todas nuestras respuestas fueron explosivas.

Marido, mujer y amante
Se culparon por delante.
Amigo, loco y barquero,
Se quedaron en el trastero.

Y así, de golpe y sin preámbulo,
Vamos cambiando el ángulo.
Y acá se termina la columna
De Mariana como alumna,
Pero empieza otra función,
De monitores en acción.

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